Monday, October 20, 2014

(re)encuentro.


(...) Después de esa noche, las despedidas serían siempre un hasta luego. Una sucesión de encuentros buscados, de excusas, de besos robados, de indirectas cómplices en público. De buscar señales para encontrarse en la cotidianeidad que los encontraba separados. Un mensaje en una pared, una canción, un comentario de alguien al pasar que uniera la vida de uno con la del otro como por casualidad. La necesidad de que el azar o el destino legitimaran eso -indefinido o no- en lo que se estaban convirtiendo. 
Esa madrugada marcó el principio de una historia que ella había decretado imposible hasta que se encontró, de algún modo, salvada en sus brazos. Sin cursilerías: el registro de ese abrazo volvería una y otra vez en su memoria, durante mucho tiempo, sobreviviendo a todo. 
Tardó en descifrarlo, pero esa noche, una parte de si que desconocía, se reveló con él. Se abrió un portal, se liberaron demonios y ángeles. Algo del caos del universo se ordenó.
Se habían encontrado, y aunque aún no sabían bien qué hacer con eso, desde ese momento, la única certeza entre los dos, fue que existían.