Saturday, March 15, 2014

Instantáneas.


Chiang Mai, norte de Tailandia. Marzo de 2008.

Todavía nos queríamos cuando sacaste esta foto. Todavía quedaban muchos viajes por delante y era la mitad de ese que nos encontraba descubriendo otro mundo. Era la primera vez de descubrir lo que yo sentía que me esperaba fuera de Occidente y que no se me fue nunca más. Yo no entendía casi nada de budismo pero entrar a cada templo nuevo me fascinaba como la primera vez. Entramos y no había nadie, el tiempo estaba congelado ahí, en esa alfombra roja. Como los recuerdos ahora. Entraba luz por una ventana, algo de aire pesado, hacía calor. Habíamos llegado ahí vagando, haciendo tiempo para la siguiente excursión, contándonos historias, contando la plata. Planeamos volver a ese lugar alguna vez. Sigo creyendo que así será, pero ahora sé que no va a ser con vos. No va a ser nunca más con vos. Yo no sabía rezar en tailandés ni tenía claro que hacer frente a las mil imágenes doradas de budas de ojos cerrados. Pero quería quedarme ahí, quería la foto, quería frenar el tiempo en una postal para poner en nuestro living. Cuando la revelé me di cuenta que quedó un poco movida, y la guardé adentro de un libro para un cuadrito que nunca hice. Cuando volví a abrir el libro y acordarme del cuadrito, ya no había living nuestro, ni viajes, ni templos. Ni tampoco me importaba.

No comments:

Post a Comment